¿Que le Falta a Linux en el Escritorio?

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Una de las frases que más escuchamos los que defendemos Linux como el mejor Sistema Operativo para un usuario medio, es la frase “sí, está bien, pero es que le falta…”. Los usuarios notan que a Linux le falta algo para estar a la par que sus competidores Windows y Mac. Estos son, bajo mi punto de vista, las cosas que a Linux podría faltarle a ojos de los usuarios:

Tarjetas gráficas: Si bien se puede afirmar que los numerosos dolores de cabeza que daban las tarjetas gráficas es cosa del pasado, todavía quedan flecos que faltarían, como por ejemplo problemas con el último driver de Nvidia, problemas en la configuración de 2 monitores, problemas con Compiz con algunas tarjetas…

Sonido: El sonido en Linux sigue flaqueando, ALSA, OSS, Pulse Audio, Pulse+ALSA, Jack+Alsa, sólo Jack… las combinaciones siguen siendo un lío para el usuario y sigue experimentando problemas de aplicaciones que capturan el audio no dejando sonar a otras aplicaciones, plugins o aplicaciones que no suenan, problemas con Wine o VirtualBox, sonido entrecortado… PulseAudio ha sido criticado por su consumo de CPU injustificado… Al sonido de Linux todavía le queda camino para estar a la altura de sus competidores. ¿Llegará el día en que el audio funcione en todas las aplicaciones simultáneamente y con un consumo coherente de CPU?

Metacity: Creo que a metacity le falta evolucionar un poco. Desconozco si el problema es que Metacity funciona en una capa muy externa del Sistema Operativo o si es una falta de optimización del código, pero el rendimiento de Metacity es deficiente, haciendo que en máquinas bien potentes el redimensionado o redibujado de las ventanas no sea fluido. Activando el Composite de Metacity la cosa empeora bastante. Se echa en falta fluidez y esto afecta a la experiencia de usuario.

Nautilus: A pesar de que Nautilus ha mejorado en la última versión de Gnome, todavía nos gustaría que funcionara mejor en Linux. Echamos en falta algunas opciones de configuración y mayor rapidez a la hora de abrir directorios y mostrar los thumbnails. La apariencia de este navegador también se resiente si se compara con Windows y Mac, y se echan en falta mejoras a la hora de ver las carpetas multimedia, algo así como el Expose de Mac. Los emblemas se ven feos y se agradecerían mejores formas de presentar las carpetas de Sistema, al estilo Windows.

Suspender e hibernar. A pesar de ser top 10 en todas las wish-list (listas de deseos) de todas las distribuciones, el suspender e hibernar sigue fallando y funcionando de forma irregular en Linux. A menudo el sonido no vuelve después de un suspender o directamente el ordenador no suspende si tenemos funcionando una tarjeta TDT u otro dispositivo USB. Hibernar sigue sin funcionar en un gran número de ordenadores. Su imprevisible comportamiento irrita a muchos usuarios que les gustaría que esto ya estuviera más que superado.

Flash: Firefox + Flash no funciona todo lo bien que debería en Linux, y muchos usuarios experimentan problemas de rendimiento, de sonido, cuelgues o excesivo consumo de CPU. Muchos dirán que esto es culpa de Adobe, que no tiene especial interés en Linux, como se demostró en la tan demandada versión Flash de 64 bits, pero también es cierto que Firefox, una de las killer-app de Linux, funciona mejor en Windows. La experiencia del usuario al navegar por Internet, si bien es muy buena actualmente, debería mejorar.

Apariencia. A pesar de que Linux es muy configurable, los temas que vienen por defecto en las principales distribuciones (ubuntu, Fedora, OpenSuse…) son más bien conservadores y con apariencia austera. El usuario que recién llega a Linux puede encontrar estos temas feos o simples, y a pesar de que algunas distribuciones como ubuntu están moviéndose al incluir temas más vistosos en la opción Sistema > Preferencias > Apariencia, todavía faltan avances en sus temas por defecto.

Panel de Control. La distribución en “Sistema > Preferencias” y “Sistema > Administración” es confusa para el usuario y determinadas cosas como la red aparecen tanto en Preferencias como en Sistema. La configuración de Linux aparenta desordenada y como una colección de piezas inconexas. La reunificación, agrupación y ordenación de todo esto en una especie de “Panel de Control” al estilo Mac o Windows ayudaría a los usuarios a la hora de configurar Linux.  Este panel de control ó Xconf debería de ser homogéneo en la mayoría de distribuciones Linux.

Unificación de criterios: Cada aplicación tiene un criterio diferente a la hora de mostrarse en Linux. Thunderbird no se minimiza en el systray ni minimizando ni cerrando, aMule va al systray al minimizar o Rhythmbox y Ekiga van al systray cerrando. Epiphany o Pidgin quedan permanentemente en el systray, así que es buena idea usar el propio systray para minimizarlas. Los clics en el systray son imprevisibles y dependen de la versión, distribución de Linux y aplicación: a veces se maximiza, otras veces muestra un menú, otras veces se necesita doble clic para maximizar…. Todo esto hace que haya que pensárselo dos veces antes de minimizar, cerrar o clicar en el systray de cualquier aplicación, haciendo del uso intuitivo de Linux una especie de lotería en este punto.

Aplicaciones. La comparación de aplicaciones entre Linux, Mac y Windows todavía deja en demasiada desventaja a Linux. Hay usuarios que necesitan una u otra aplicación para poder migrar sus sistemas o empresas a Linux. Se echa en falta mayor diversidad y potencia en las aplicaciones libres y también que aplicaciones propietarias estén disponibles para empresas o usuarios profesionales que requieren determinado software específico. Esto se lograría si Linux tuviera una cuota de mercado lo suficientemente grande como para que fabricantes de software vean rentable desarrollar para Linux, y también si la comunidad se mostrara un poco más tolerante hacia las aplicaciones propietarias, necesarias para poder ofrecer un abanico completo de soluciones. Si existe MS-Office para Mac, no veo inconveniente en que existiera AutoCAD, Photoshop o ContaPlus para Linux, haciendo del sistema una alternativa completa y real para un mayor número de usuarios, y en todas las situaciones posibles.

Distros, KDE, Suse, Gnome, Fluxbox, Metacity, Ubuntu, Emerald, Fedora, QT, GTK… demasiados términos. Un usuario doméstico estándar quiere tostar un CD, visitar una página, enseñar las fotos a sus amigos y, como mucho, utilizar una hoja de cálculo para hacer una gráfica, no está interesado en saber qué hay más allá. Todos estos términos no hacen más que confundir al usuario y hacerles pensar que Linux es complicado y no es para ellos. Si queremos que Linux tenga éxito para más adelante poder disponer de más aplicaciones y más compañías interesadas en Linux, debemos ofrecer un producto base, algo reconocible: Linux. Algo que sea más o menos estándar y algo que “funcione en Linux”. A partir de ahí cada usuario seguirá eligiendo otras alternativas en pro de la diversidad tan defendida en Linux, pero hay que ofrecer una puerta de entrada básica que sea común y reconocible, ya no sólo a los usuarios, sino a las compañías que intentan asomarse a Linux. Este puzzle no beneficia al desarrollo.

Colaboración. Muchos usuarios con conocimientos informáticos que se deciden a colaborar con el Software Libre encuentran demasiados impedimentos, complicaciones o estrictas reglas a la hora de colaborar con la programación de proyectos importantes, con lo que prefieren colaborar iniciando un proyecto autónomo, que si bien a veces llega a buen puerto como emesene, muchas otras veces queda en el intento o con versiones inestables descontinuadas.  Si todo el esfuerzo de la comunidad del software libre se centrara en proyectos viables, comunes y las vías de colaboración estuvieran más claras para colaboradores profanos, el desarrollo de todo el GNU se vería beneficiado.

Iconos. En un mundo lleno de efectos Glossy y en el que muchas cosas nos entran por los ojos, los iconos de Linux no están a la altura. No es mala idea que GNU se represente habitualmente con animales, y que los iconos de las aplicaciones de software libre sean zorros, lobos, mulas, pájaros o pingüinos, pero eso no significa que los iconos tengan que tener una apariencia infantil o de comic. Los iconos de Pidgin o de GIMP no representan una aplicación profesional y seria, y la colección de iconos general de Linux es deficiente y está muy por detrás de sus competidores.

Si aún con todas estas deficiencias y desventajas, muchos seguidores de Linux seguimos pensando que Linux es el mejor Sistema Operativo, no cabe otra cosa que pensar que, sin duda, será por algo.

Fuente: http://lamaquinadiferencial.wordpress.com

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